Crónica de un photowalker
> Viernes, 02 Mayo 2014
El pasado sábado, día 26 de mayo, se celebró en Toledo la cuarta edición del ya tradicional Photowalk de la AFT . En esta ocasión con la participación de más 130 personas venidas desde diferentes puntos de la geografía española, entre los que me encontraba también yo, deseando participar después de que el año pasado tuviera que dejar de hacerlo por pertenecer a la organización.
Como cada año, dicha organización tenía una propuesta muy original y creativa para ofrecer a los fotógrafos la posibilidad de pasar un día en Toledo observando la realidad desde una perspectiva particular: ¡En esta ocasión debía incluirse en la fotografía una lupa!.
Confieso que esta propuesta me descolocó…. Casi me disgustó…
, porque no veía la forma de hacer fotografías diferentes: ya me imaginaba un montón de fotografías de Toledo con algún monumento pasado por la lupa…. (Luego, el visionado de las fotografías presentadas me quitó completamente la razón, pero no adelantemos acontecimientos….) Con la idea clara de intentar buscar, sobre todo, la originalidad, me lancé a las calles intentando encontrar esa perspectiva diferente.
Después de un día entero en el que los participantes pudimos incluso viajar gratuitamente en el tren turístico (cortesía del Ayuntamiento) o disfrutar de descuentos en algunos locales de hostelería; un día haciendo fotos, charlando con los colegas y disfrutando del ambiente festivo de nuestra ciudad, llegó el momento decisivo: entregar la foto. Como a casi todos, en ese momento tuve que vencer las últimas dudas (¿por qué siempre nos quedan dos o tres fotos entre las cuales no nos decidimos?), y decidí optar por la foto más diferente, más transgresora de las que tenía y la que, a mi juicio, parecía una propuesta más original.Unas cervezas para vencer la sensación de que me había equivocado, de que en realidad debería haber entregado la otra… Otras cervezas para pasar el rato mientras el jurado delibera… una tercera cerveza que no sé cómo ha aparecido en mi mesa…. En fin: lo típico.
Mientras el jurado ultimaba las decisiones finales, los participantes pudimos disfrutar con las entrevistas y monólogos que se habían programado para hacer más amena la espera… y más llevaderos los nervios.
Cuando pudimos ver las 130 fotografías, se comprobó una vez más que la creatividad es infinita. Las propuestas eran muy heterogéneas y había decenas de fotografías con mucha calidad. Tengo la sensación de que todos pensamos una vez más: ¡Tenía que haber presentadola otra! (y lo malo es que en el salón no teníamos cerveza para mitigar esa desazón)
Por último, la entrega de trofeos (un montonazo en esta ocasión), en la que tuve la suerte y el honor de recibir el segundo premio por mi propuesta.
Cuando oí mi nombre no me lo podía creer ( de hecho aún hoy, yo -y otros cuantos- aún no nos lo creemos).
Subir al estrado… oír las felicitaciones… recibir el aplauso de tus compañeros…. Jo!, Es un gustazo.
… Lo que no sabía es que como justo castigo por haber quedado segundo, me iban a encargar este crónica, que no quiero terminar sin felicitar, primero a Carmen, la ganadora. También al resto de ganadores, a la totalidad de los participantes por su creatividad y su pasión…
Tampoco quiero terminar sin agradecerles a los miembros del jurado su esfuerzo y, sobre todo, a las personas que organizan este evento su dedicación y esfuerzo (aunque eso les lleve a ponerse un poco…. serios), y por hacer posible una jornada como ésta.
Gracias."
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